Conectados

2013050201El domingo anterior, por esos azares del destino, tanto a mi esposa como a mí se nos olvidó en la casa el celular, dígase “smartphone”, así también la tablet, por lo que no llevábamos con nosotros ningún dispositivo similar, así que de repente ahí estábamos  “desconectados” del mundo (electrónico).

El desayuno transcurrió sin mayores complicaciones, habitualmente hacemos poco uso de los teléfonos en el fin de semana, pues la comunicación prioritaria es entre mi esposa y yo, y en ese momento estábamos juntos y con nuestros hijos. La sutil diferencia estuvo, en que pude apreciar con mayor detenimiento los rituales de mis hijos al momento de compartir el desayuno.

No obstante teníamos cierta preocupación porque requeríamos de hacer algunas actividades, entre otras visitar a nuestra nueva sobrina, nacida el miércoles, y nos preguntábamos ¿será correcto llegar si avisar?

Después de desayunar acudimos a la sesión de reposición de nuestro hijo mayor en Vocal Training, una exitosa academia de canto de nuestro buen amigo Eddie Robson, pero no pudimos anticipar nuestra llegada, habitualmente vía Facebook, que dicho sea de paso sucedió 10 minutos más tarde de lo acordado; sin conexión a Internet, tampoco pudimos saber que Robson se encontraba en el Zócalo en un recital con Elefante.

En cualquier forma, nuestro hijo tomo su sesión, ya lo estaban esperando, y nos la arreglamos bien para esperarlo mientras tomaba su práctica, en lugar de sacar el teléfono para revisar mensajes o el Twitter, entablamos conversación con otra señora y por supuesto jugamos con nuestra hija.

De ahí empezamos a pensar a que restaurante ir para comer, considerando que estuviera provisto de juegos y actividades para nuestros hijos, en lugar de buscar en Internet, recurrimos a nuestra escasa memoria e intuición, y así llegamos sin reservación al lugar que nos pareció adecuado, después de todo era buena hora.

Los niños jugaron hasta el cansancio, la ocasión de igual forma me permitió observar con detenimiento los progresos de mis hijos tanto en su convivencia, uno cuidando al otro, como de sus habilidades físicas, ni que decir de su independencia para moverse en el área de juegos, así como en las diversas actividades y opciones que ese día brindó el restaurante por estar próximo el día del niño. Posteriormente todos comimos con buen apetito de la exquisita comida  y  disfrutando  de la música vernácula en vivo, en conocido restaurante de Insurgentes Sur, fundado por Don José Arroyo.

Venía el momento de visitar a mi hermana, sin previo aviso, y así llegamos; nos disculpamos por llegar sin avisar, conocimos a la nueva integrante de la familia, le dimos su regalo, felicitamos a los papás y al hermano, y por supuesto que no hay nada más grato que compartir la felicidad en una por demás espontánea convivencia, fuera de todo protocolo; para ese entonces ya hasta habíamos olvidado que andábamos sin celular.

Finalmente, antes de llegar a casa pasamos al súper, por algunas viandas para la semana, sin consultar lista del mandado, ni ninguna ventaja de telecomunicaciones, reconociendo que al dejar de prestar atención al “smartphone” tu atención la pones en lo que te rodea, y eso te permite disfrutar, un poco más, de los tuyos en cualquier situación, incluso en las compras del supermercado.

Por supuesto que extrañas la posibilidad de tomar fotos, de ver la cartelera del cine o el pronóstico del tiempo, entre otras miles de posibilidades que brinda la tecnología, pero por otra parte encuentras la posibilidad de estar contigo mismo y tus seres queridos con serenidad y tranquilidad; creo que debemos intentar estas experiencias más seguido, en beneficio de fortalecer los lazos familiares, después de todo para eso es la convivencia.

Paradójicamente, desconectarse del mundo virtual puede ser de utilidad para conectarse con uno mismo, con tus emociones, con tu espíritu, con tus seres queridos, con todo aquello que te rodea; te da la oportunidad de maravillarte de cosas más sencillas y mundanas, que si bien dan la impresión de “estar siempre ahí” no se disfrutan igual si no se les pone la debida atención.

A veces sentimos que tomar una llamada o responder un mensaje nos toma sólo unos segundos, pero ese breve instante puede ser suficiente para romper la concentración, perder la atención o robarle la emoción a algún momento importante de la vida; ¿qué hay que hacer, entonces, para estar verdaderamente conectados con nuestros seres queridos cuando estamos físicamente con ellos? ¿qué podemos hacer para mantenernos conectados con nosotros mismos?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s